Archivo de la etiqueta: José Joaquín López

Dos relatos para ir a dormir

Hoy fue un dia agotador  , un buen libro y su lectura relajan la mera verdad , quiero compartir estas dos historias espero les resulte curiosas como a mi saludos y buenas noches despeinada :

El pervertidorcine
La primera y última vez que fui a ver una película pornográfica al cine, esperaba encontrarme con espectáculo
tanto en la pantalla como en el público: me imaginaba que abundaban las parejas que iban saciar su apetito
carnal por el placer de hacerlo en público. Eran los últimos tiempos de los cines del comercial Montserrat, que
con esas funciones estaban dando los últimos estertores de vida. Contrario a lo que manda la ley, la función
empezaba a las 7 de la noche y yo dispuse llegar a las 7:15, no fuera ser que me encontrara con gente que veía
en la misa de los domingos. Pagué mi boleto y entré.
Lo más común es que en los cines uno entre por atrás de los asientos, pero en esta sala la cosa era al revés y
uno tenía que pasar enfrente de todo el mundo para buscar su lugar. Entré lo más rápido posible, y me
encontré con tres chavos que se quedaban viendo desde el pasillo, porque no se atrevían a entrar y pasar
enfrente de todos. Después de que pasa la ceguera inicial, uno empieza a ver a su alrededor cuando no hay
acción en la pantalla. Por más que busqué no encontré a ninguna pareja que diera espectáculo, pero sí dos
chavas que decían ay qué chish cuando había sexo oral. Las muchachas habían sido inducidas al pecado por un
sonriente cuate con gorra de los rojos y uniforme de Paiz.
—Mirá, mirá hombre, para eso vinistes —le dice el chavo calientón a una de las mujeres.

—No —dice la muchacha tapándose los ojos—, ¡qué asco!
—¡Qué cochina! —dice la otra— ¡y se lo está tragando!

Y aunque ponían sus caritas de asco, se vieron la película hasta  el final, ante los reojos lujuriosos que a cadavideos-de-pucca-y-garu-en-cine1
tanto les lanzaba el pervertidor suertudo.
tomada  de la máquina de la nostalgia de José Joaquín López.

CODICIA
Cavando para montar un cerco que separara mi terreno de el de mis vecinos, me encontré enterrado en el jardín, un viejo cofre lleno de monedas de oro.
A mi no me interesó por la riqueza, sino por lo extraño del hallazgo.
Nunca he sido ambicioso y no me importan demasiado los bienes materiales…
Después de desenterrar el cofre, saqué las monedas y las lustré.
(¡Estaban tan sucias y herrumbradas las pobres!).
Mientras las apilaba sobre mi mesa prolijamente las fui contando…
Constituían en sí mismas una verdadera fortuna.
Sólo por pasar el tiempo empecé a imaginarme todas las cosas que se podrían comprar con ellas…
Pensaba en lo loco que se pondría un codicioso que se topara con semejante tesoro…
Por suerte…
Por suerte no era mi caso…
Hoy vino un señor a reclamar las monedas.
Era mi vecino.
Pretendía sostener, el muy miserable, que las monedas las había enterrado su abuelo y que por lo tanto le pertenecían a él.
Me dio tanto fastidio…
… que lo maté!
Si no lo hubiera visto tan desesperado por tenerlas
se las hubiera dado,
porque si hay algo que a mí no me importa,
son las cosas que se compran con dinero…
Pero, eso sí,
no soporto la gente codiciosa…

tomado de cuentos para pensar de Jorge Bucay

ver tambien Desagradable.monedas1

Anuncios

7 comentarios

Archivado bajo cuentos, historias, libros, relatos

3 RELATOS PARA EL FIN DE SEMANA

dalmataNo me he sentido muy bien ultimamente, por esa motivo no he estado muy activa que digamos , hoy les traigo un premio que me ha hecho entrega Vesta, muchas gracias reina es un honor grande  , gracias por recordarme ,este premio tiene un sabor muy especial para mi, toda mi vida los perfumes han sido mi debilidad y ahora tengo uno cuyo aroma que no se va a disipar y es tu amistad, de igual manera  Ves por esas increibles palabras que tuviste conmigo  , muchas gracias.  Bueno espero que les gusten los relatos y esta despefriend va a dormir voy a depositar mi huesamental a ver si amanezco al 100 mañana buenas noches un beso despe.fayna2

“Devoción”
En la casa de mis abuelos maternos había una imagen de Cristo crucificado de regular tamaño, hecha de
madera. Como ellos tenían una farmacia, algunos de los clientes se enteraban de la existencia de la imagen y aalbanil-01
albanil-05veces entraban a rezar frente a ella. Una vez llegó un humilde albañil, que con gesto calmado pidió que lo
dejaran entrar para rezarle al Cristo, a lo cual accedió una de mis tías, la que estaba atendiendo la farmacia. A
los cinco minutos otra de mis tías estaba echándolo a patadas de la casa, indignada y furibunda. El hombre
estaba pidiéndole al Cristo que le ayudara a juntar sus centavos para ir donde las putas.

Sexo y cigüeñas

El niño José Joaquín está platicando con su amigo Henry Chivalán en un colegio de Guatemala:ceremonia-matrimonio
Henry: — ¿Vos sabés cómo se hacen los bebés?
José Joaquín (un poco avergonzado): — Yo no. ¿Y vos?
Henry (muy ufano): — Sí, mi tío me explicó cómo era la cosa. Eso de las cigüeñas es mentira, se lo dicen a los
niños para entretenerlos.
José Joaquín (avergonzado sí, pero ahora interesado): — ¿Y cómo es la cosa pues?
Henry (en tono didáctico): — Los bebés se hacen por medio del beso. El hombre transmite sus
espermatozoides a la mujer a través de la saliva. Cuando los espermatozoides llegan al estómago de la mujer
encuentran el óvulo. Lo fecundan y de allí sale el bebé.
José Joaquín (decepcionado): — ¿Y eso es todo?
Henry: — Sí. Mi tío sabe bien de esto porque es doctor.
José Joaquín se queda con la duda de qué jodidos es espermatozoide y óvulo, pero no se atreve a preguntar
más. Los dos niños acuerdan jugar fútbol antes de que se termine el recreo.

Cuidado con las rasuradoras

El viernes me corté groseramente con la rasuradora justo debajo de la fosa nasal izquierda. De la izquierda
mía, no de la de ustedes. Me empezó a salir sangre roja, como la que me suele salir en estos casos. Después demujer-vampiro
algunos minutos de profusa hemorragia, dejó de salir. Luego me senté en la computadora a ver mis correos
electrónicos y en un movimiento que no entiendo, me pasé trayendo la herida y cayó una gota de sangre en el
teclado, sangre roja, otra vez. Esperé que coagulara y salí para el trabajo. En la camioneta me fui parado y otra
vez me pasé trayendo la herida, comprobándome a mí mismo lo torpe que soy. Una gota de sangre roja para
mi desgracia cayó en el generoso busto que llevaba semidescubierto una sensual señorita que iba sentada del
lado del pasillo y que volteó a verme con gesto de desaprobación. Yo tuve la intención de sacar mi pañuelo y
limpiarle el área, pero me pareció que no era buena idea. Ella con el dedo índice de la mano derecha limpió la
gota de sangre y a continuación se lo chupó, me volteó a ver con el dedo todavía en la boca, y luego de sacarlo
lentamente, me hizo un guiño y sonrió dejando ver sus blanquísimos colmillos de vampiresa. Sonreí nervioso,
me disculpé torpemente y de inmediato me bajé del bus.
(fuente : fragmentos del libro  la máquina de la nostalgia de José Joaquín López)

5 comentarios

Archivado bajo actualidades, amigos, libros