La despeinada que leía novelas de amor


Una historia, un libro con un título asi seguro quedaría olvidado en el último estante de una biblioteca jajajajajajaja;había terminado de leer Cell de Estephen King, y por lo general leo cuando me voy a la cama, cuando se me ocurrió tomar aquel libro Un viejo que leía novelas de amor de Luis Sepúlveda, comenze a leer pero sentí una experiencia casi religiosa , uno de mis dientes había perdido el empaste y ahora a pesar de que tenía ya la cita con el dentista , me lo estaba recordando….que dolor! de pronto huy !me ví a las 2:30 , luego a las 4 de la mañana en el espejo del baño y que pena! que cara! me dije a mi misma.

Asi que revise que es lo que tenía para el dolor y me encontré que efectivamente tenía unas XXXXXX de venta libre, las cuales tomé pero sin resultado, desde esa hora hasta las 9 que me ví en la consulta del dentista, había tomado 6 aquel libro quedó debajo de la almohada.

Aquella asistente tan amable como otras veces, siempre me ha tratado como una niña y no sé por qué? a lo mejor es por que soy bajita de estatura?  o por mi voz , ya ha pasado que al contestar el teléfono me preguntan si tengo 18 años?.

Lo cierto es que los dentistas y yo somos polos opuestos, el dia y la noche, batman y el joker, simplemente no congeniamos, asi que empezó siendo cordial, ya los conozco tratando de que confies y te relajes….ok pensé y puso en letras grandes

PATRICIA A LOT OF PAIN #2

Y sí tenía dolor , me tomaron RX y luego muy quitado de la pena me dijo:voy a inyectarte , sentiras sólo unos piquetitos y fué que sentí pinchazos por doquier, asi que decidí cerrar mis ojos, en mi mente el famoso taladro se movía sin precauciones , muy similar a aquellas peliculas de  miedo que suelen presentar, mis zapatos tennis parecian pertenecientes a una bailarina.

Cuando terminó y quise sentarme  me dí cuenta que las pastillas en mi intento desesperado contra el dolor ,  junto a las inyecciones por que fueron varias me habían vuelto pesada , hablaba con la mitad de la lengua, ni le entendía nada al doctor era como si comiera por debajo del tapabocas.

Asi que me no me dejaron ir , hasta tiempo después , con otra cita para el Martes , una bolsa de hielo y una receta con la misma pildora que tengo en casa  no mas que con 600 miligramos más,al llegar a casa guarde en el último cajon la receta y me dispuse a descansar.

Aquel libro me había quedado a medias ,empezó a querer ser terminado en mis manos hasta que llegué a la parte donde el dentista le quita 15 dientes a otro por una apuesta , ahí lo cerre y me dormí.

Justo lo terminé , muy bueno , te imaginas el paisaje y hasta la tigrilla asesina, las serpientes  y todos los componentes de aquella selva , donde Antonio José Bolibar vive su historia, llena de descripciones , fuerte narrativa , personajes que habitan una cruel pero extensa realidad en el Amazonia, pero con un singular detalle , el hombre tiene 60 o 70  años , con machete al cinto, capaz de matar de un tajo  a una serpiente y hasta un tigre, y a pesar de esa realidad se emociona y llora con las novelas de amor ….no ese amor sino la otra clase de amor…según él el verdadero…el sufrido….

nota: querido dentista que fuera de mi y de todos sin tu ayuda , te debo mucho ya el susto me paso, y el dolor por supuesto se ha ido gracias.

Despe

 

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Archivado bajo actualidades, dentistas, leer, libros, personales, reflexiones

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